• Ixtayel, representa a todas la mujeres Kaqchiquel que a pesar de las circunstancias adversas, deciden levantarse día a día a demostrar que la sola fuerza no es suficiente; ellas han heredado un espíritu indómito que lo transmiten a través de sus manos; en cada caricia hacia su familia, en cada palmada que producen las tortillas que sustentan la fuerza necesaria para conquistar sus sueños; En especial, cuando tocan la tierra donde siembran cada semilla de esperanza luego cosechar frutos como el grano de café.
• No somos una marca inspirada en un sueño comercial, somos más que un nombre que muestra la resiliencia de un Pueblo Kaqchiquel que a través de su historia ha demostrado que no ha sido vencido; ni por invasiones extrajeras, ni por la indiferencia social y estatal, ni por la migración y otros crímenes contra la humanidad.
Nuestro logo hace alusión al sello del murciélago que caracteriza al linaje Sotz’il, de la nación Maya Kaqchikel. Así mismo porque la historia de vida de la abuela Ixtayel se desarrolla en el territorio antiguo del linaje Sotz’il.
Actualmente, este lugar se localiza entre los límites del departamento de Chimaltenango y Quiché. No muy lejos de los limites del departamento de Sololá. La historia nos muestra que el linaje Sotz’il, se ubica al norte del mapa lingüístico Kaqchikel. Es decir, abarcaba desde las orillas del lago de Atitlán hasta Tecpán Guatemala. Asumimos, que al oriente colindaba con el linaje Aqajal, con el rio K’isayá.
• Durante la colonización española hasta 1871, Hacienda María y Hacienda Vieja, formaban parte de encomiendas en manos de la iglesia católica de San Juan Comalapa. Tal situación, cambió con la resiliencia de la población local, frente al conflicto entre estructuras coloniales y fuerzas revolucionarias comandadas por Justo Rufino Barrios, a finales de junio de 1871. Aunque legalmente fue constituido como municipio el 1/11/1981.
El legado de la abuela Ixtayel, es ahora la inspiración de sus descendientes. Quienes a través de la siembra del café, recuerdan sus enseñanzas y su sabiduría, su amor y en especial su resiliencia que ahora nos demuestra que "Cada grano cuenta una historia; cada taza sostiene una esperanza.”